A menos de dos meses de que Madrid se convierta en el centro mundial del motor, el pit building avanza con una actitud que ya no es de obra: es de competición.

Una infraestructura que ya enseña carácter (y cifras que impresionan)

El conjunto está formado por 4 edificios:

  • 2 permanentes, que seguirán funcionando en modo IFEMA cuando la F1 no esté en la ciudad.
  • 2 provisionales, diseñados específicamente para el modo F1 y desmontables tras el evento.

La estructura metálica suma 1.800 toneladas de acero, una cifra que impresiona aún más cuando la comparas con la Torre Eiffel (7.300 toneladas). Y el volumen de hormigón estructural alcanza los 2.650 m³, suficiente para levantar una infraestructura que no solo aguanta la presión… sino que la genera.

En planta baja se ubican los garajes de los equipos, y sobre ellos se levantan dos niveles de recepción que darán vida al corazón operativo de la competición.

Una infraestructura camaleónica, pero con actitud fija: funcionar, destacar y responder a lo que se le pida.

Un proyecto con interfaces críticas (y mucha coordinación)

El edificio se encuentra en contacto directo con el lote del circuito, lo que convierte la coordinación en una pieza clave del día a día. Además, la obra mantiene una interfaz continua con el parque de exposiciones, que sigue en actividad mientras el pit building avanza. Un entorno vivo, exigente y con ritmo, perfecto para una infraestructura que ya está en modo carrera.

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