Vista aérea de maquinaria extendiendo asfalto sostenible en una carretera en España para su conservación viaria

Nueva regulación para las empresas de infraestructuras en España: CTE, EPBD y huella de carbono

España necesitará movilizar 407,341 millones de euros para desarrollar y mantener sus infraestructuras, según el SEOPAN. Sin embargo, para acceder a esa inversión histórica exigirá algo que hasta ahora no era obligatorio: demostrar, con datos verificables, la huella ambiental de cada proyecto.

A partir de 2030, ningún edificio nuevo en España podrá construirse sin declarar cuánto CO₂ genera — desde la fabricación de sus materiales hasta su demolición—. No es una recomendación: es la nueva exigencia legal que está reconfigurando el sector de la construcción, y las empresas que no se anticipen quedarán fuera de las licitaciones que ya la incorporan.

El cambio llega por tres frentes normativos : la actualización del Código Técnico de la Edificación (CTE), que por primera vez, exige calcular el Potencial de Calentamiento Global del edificio a lo largo de todo su ciclo de vida; la directiva europea EPBD, que impone edificios de cero emisiones a partir de 2030; y el Real Decreto 214/2025, que obliga a las grandes empresas a declarar su huella de carbono anualmente.

¿Qué es el nuevo Documento Básico de Sostenibilidad del CTE?

El Documento Básico de Sostenibilidad Ambiental (DB-HSA) es la nueva sección del Código Técnico de la Edificación que obliga a calcular el Potencial de Calentamiento Global (PCG) de un edificio a lo largo de todo su ciclo de vida. Su aplicación será progresiva: comenzará en 2028 para edificios nuevos o ampliaciones de más de 1.000 m², y se extenderá a todos los proyectos a partir de 2030.

El cálculo abarca todas las etapas del edificio:

  • Fabricación de los materiales
  • Transporte y construcción
  • Mantenimiento y energía en uso
  • Reutilización, reciclaje o fin de vida

En la práctica, esto implica que cada empresa de edificación en España deberá justificar ambientalmente sus sistemas constructivos con mayor rigor y transparencia: la elección de un hormigón, un aislamiento o un sistema de fachada dejará de ser solo una decisión técnica o de coste para convertirse en un dato ambiental verificable.

En Eiffage anticipamos este escenario desde hace años: nuestra filial Eiffage Conscytec, especializada en edificación sostenible, ya aplica criterios de construcción baja en carbono en sus proyectos, y nuestro hormigón bajo en carbono responde precisamente a la lógica del ciclo de vida que el nuevo CTE convierte en norma.

¿Qué exige la directiva europea EPBD a los edificios nuevos?

La Directiva Europea de Eficiencia Energética de los Edificios (EPBD), revisada en 2024, establece que todos los edificios nuevos deberán ser de cero emisiones a partir de 2030 — y los edificios públicos, desde 2028.

Cero emisiones no significa solo consumir poca energía: implica acreditar el ciclo de vida completo del edificio, priorizar materiales con Declaración Ambiental de Producto (EPD) y justificar cada elección constructiva con datos verificables. El estándar que hasta ahora distinguía a los proyectos más avanzados — como la certificación Passivhaus — se convierte en la referencia de todo el mercado.

A estos dos marcos se suma un tercero: el Real Decreto 214/2025, en vigor desde mayo de 2025, que obliga a las grandes empresas a calcular su huella de carbono anualmente, elaborar planes de reducción a cinco años y publicar los resultados — con el primer cálculo obligatorio en 2026. La sostenibilidad deja de medirse edificio a edificio: ahora se exige también a la organización completa.

Anticiparse a 2030: una ventaja competitiva

Los tres marcos normativos —CTE, EPBD y Real Decreto 214/2025— apuntan en la misma dirección: la sostenibilidad deja de ser un valor añadido para convertirse en la condición de acceso al mercado. La huella de carbono será pronto un requisito eliminatorio en las licitaciones públicas y un criterio decisivo para los promotores privados.

Para las empresa española de infraestructuras en España, esto redefine tres áreas críticas:

  • La selección de materiales

Cada producto necesitará datos ambientales verificables. Los proveedores sin Declaraciones Ambientales de Producto quedarán progresivamente fuera de los proyectos.

  • La posición en licitaciones

Los criterios de huella de carbono ya puntúan en los pliegos públicos, y con los límites obligatorios de 2030 pasarán de ventaja competitiva a requisito de acceso.

  • La cadena completa de valor

Medir el ciclo de vida exige trazabilidad desde la extracción del árido hasta la entrega del edificio. Las empresas que controlan toda esa cadena parten con ventaja sobre las que dependen de terceros para justificar sus datos.

Anticiparse no es una cuestión técnica, sino estratégica. Para promotores y administraciones, la elección del socio constructor marcará la diferencia entre cumplir con holgura o correr detrás de la norma: la ventaja no será de quien reaccione más rápido, sino de quien ya haya recorrido el camino.

En Eiffage reunimos las tres condiciones: producción propia de áridos y hormigón bajo en carbono, experiencia acreditada en edificación sostenible a través de Eiffage Conscytec — con más de 1.500 viviendas sostenibles construidas — y presencia en toda la cadena de valor, desde la obra civil hasta la entrega final. La regulación que llega no nos obliga a cambiar: confirma el camino que ya recorremos. ¿Quieres anticipar tu próximo proyecto a las exigencias de 2030? Contacta con nuestro equipo y te ayudamos a construir con criterios de futuro.